- Según quién lo recibe, el mismo contenido puede valer millones o... ¡nada! Por ejemplo, el número de teléfono de una persona interesada en comprarse un coche puede valer mucho para el dueño de un concesionario automovilístico, mientras que no vale absoutamente nada para el dueño de una carnicería.
- Según las características de la oferta de ese contenido, será mejor o peor valorado. Por ejemplo, el número de teléfono de esa persona interesada en comprarse un coche vale menos si sabemos que van a tener acceso a él los concesionarios de varias marcas de coches que si se ofrece en exclusiva a uno de ellos. También vale menos conforme pasan los días desde que obtuvimos la información o si, de repente, aparecen miles de personas interesadas en comprarse un coche.
Y ese usuario vive en un mundo en que influyen mucho los recursos (¿ilimitados o escasos?) y la caducidad de los acontenimientos. Por ello, frecuentemente los contenidos que redactamos tienen una fuerte caducidad (hoy valen algo, es decir: son útiles para ciertos usuarios, mañana quizá ya no) y son valorados por nuestros lectores/consumidores sobre todo si somos los primeros en ofrecerlos y si hay pocos competidores ofreciendo algo similar.
Ahora que hemos concluído que el valor de los contenidos es relativo (que puede que valgan mucho o nada), podemos añadir que (incluso en el caso de contenidos con valor para un usuario) el precio de los mismos acostumbra a ser:
- Bajísimo o cero. Entre las causas de la caída del precio de los contenidos, la principal es la oferta descomunal que existe: el acceso a contenidos de todo el mundo dispara su disponibilidad; además, los usuarios están empezando a hacer sus propios contenidos ("amateurismo"); pero además, el paso del mundo analógico al digital de las bibliotecas y recursos tradicionales pone a disposición de todos cantidades ingentes de contenidos; y finalmente, los productores de contenidos están accediendo directamente a sus audiencias (sin necesidad de distribuidoras). Todo ello provoca sobreabundancia, y ésta, caída de precios.
- Menos que cero. Muchas veces vamos a tener que pagar a los usuarios para que consuman nuestros contenidos (leerlos, escucharlos, etc.). Estas experiencias de usuario las podremos vender a terceros, como una forma de publicidad. Va a ser una fórmula de éxito en el futuro, sobre todo en modelos de negocio mixtos.