jueves, 30 de diciembre de 2010

Contenidos web y crisis del periodismo

La mayoría de personas que trabajamos en el mundo de los contenidos web provenimos del periodismo tradicional.

El periodismo, al igual que la distribución cinematográfica y musical, está inmerso en una profunda crisis que está transformando radicalmente sus estructuras (negocio, laboral, etc.).

En el caso, por ejemplo, de la música, ya no hay negocio en vender el soporte CD, ni siquiera en el formato "canción": triunfan los conciertos, espectáculos analógicos que no pueden empaquetarse para distribuirse digitalmente.

La crisis del periodismo es aún más compleja, inciden elementos como:
  • crisis del modelo de negocio: ya nadie paga por los contenidos, que son hiperabundantes. Aunque quizá mantengan su valor, su precio cae en picado. Realmente no hay negocio en sacar un diario o en mantener una redacción llena de periodistas. Si los medios tradicionales se mantienen hoy día es por su papel social, y especialmente por la posibilidad de ser un instrumento de presión política de los bancos, los verdaderos dueños de los medios.
  • crisis de su función social. Es posible que las personas no necesitemos estar informadas al nivel que lo necesitábamos durante el siglo XX. Es un tema que daría para varios libros. En resumen: quizá no necesitemos hacernos una composición del mundo tal como era necesario hacerlo antes, o que nuestra visión de las cosas que ocurren nos la ofrezcan medios alternativos a los medios periodísticos tradicionales. Conozco a muchas personas que detentan puestos directivos y de responsabilidad que son completamente ignorantes no solamente en lo que respecta a temas de actualidad sino (lo que resulta más preocupante) que además son incapaces de ofrecer argumentos sólidos y críticos sobre la mayoría de los acontecimientos, locales o mundiales. Su ignorancia no parece perjudicar su aptitud profesional, algo que (extrañamente) debe significar que la información periodística ya no es necesaria para la mayoría de personas, al menos tal y como lo era antes.
  • crisis de las rutinas y los formatos periodísticos. Llevamos varios meses con las agendas de los medios mundiales marcadas (cada día) por Wikileaks. Wikileaks no es un medio de comunicación tradicional, es una organización, con su propio ideario y sus objetivos (legítimos, por supuesto, pero parciales). El hecho de que haya marcado el periodismo este año y los venideros da que pensar sobre el papel de los medios, que no sólo no han sido capaces de hacer el trabajo de Wikileaks sino que además se dejan marcar los timmings y los espacios por las informaciones que ofrece, sin capacidad de tomar la iniciativa. Es sólo un ejemplo, pero relevante. Si a ello le sumamos la baja calidad de las informaciones y de la redacción de muchos periodistas, que ya no se contrasta como se debería, que siguen habiendo muchísimas presiones comerciales y políticas, la publicity, o que la mayoría de informaciones en realidad son comunicados de prensa, pues el panorama es desalentador.
  • crisis de la audiencia. Ya no consumimos información tradicional de calidad. No compramos diarios de referencia, no escuchamos programas informativos o radiofónicos. En su lugar, dejamos que otros medios alternativos nos "informen" (igual que hemos dejado que nuestros niños sean "educados" por 3-4 horas diarias de televisión, un recurso "formativo" heterodoxo...). Probablemente por eso, el espacio de los líderes de opinión lo han ocupado otras personas. Las "celebrities" han destronado a los "intelectuales", que desaparecerán en pocos años.
  • crisis de la profesión periodística. Un síntoma: sólo hay que añadir una oferta que -tangencialmente- tenga que ver con el periodismo y aparecen literalmente cientos de currículums de periodistas, muchos de ellos realmente descorazonadores: personas que se han esforzado mucho por adquirir habilidades profesionales durante años pero que llevan otros tantos en trabajos mal pagados y muy poco interesantes. Muchas personas para unos pocos puestos disponibles en una industria enferma. En mi opinión, el problema es también de los periodistas, que no son capaces de proponer respuestas alternativas en forma de blogs, agregadores u otros medios digitales, gestionados por periodistas, con fórmulas innovadoras que cautiven al público tal y como es ofreciendo lo que realmente demanda.
Admito que varias de las ideas que expongo son especialmente pesimistas, pero son demasiados los elementos que están concurriendo últimamente y que dicen poco del futuro del periodismo.

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo con muchos de los temas que expones, pero con algunas matizaciones:
    1. Tenemos una perspectiva algo deformada porque, si hay algún lugar en el que el periodista esté poco o nada valorado (a todos los niveles: profesional, salarial, social, académico...), es en España.
    2. La función del periodista sigue siendo válida: consiste en filtrar, validar, contrastar, recopilar y reformular para el medio que sea la información en bruto que recibe de varias fuentes. Hoy en día las fuentes se han multiplicado, pero eso es todo, la función sigue siendo la misma y no se pierde.
    3. La calidad de los nuevos profesionales está bajo mínimos. Hay que darle las gracias a la cada vez más deficiente calidad educativa de colegios y universidades, y a que los medios ya no buscan la excelencia, así que no prevalecen profesionalmente los mejores.

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